Posted on

¡Buenos días a todos!

Estamos hoy reunidos para recordar y celebrar a nuestro Libertador Antonio Nariño y Álvarez del Casal a los 202 años de su muerte, y a la vez para rendir homenaje a su máximo biógrafo, nuestro querido maestro, amigo, hermano, Enrique Santos Molano, que cumplirá un año de fallecido el próximo 25 de diciembre. Hoy, rendimos homenaje a su memoria, a su legado a su gran obra, pero también recordamos al ser humano, y para mí Enrique además de gran maestro, era un amigo y hermano, cuya obra me cautivó desde el momento en que la conocí.

Con Enrique nos unió una amistad profunda, tanto así que por veinte años publicamos juntos una página de crítica y literatura, que él nombró La Hojarasca (www.escritoresyperiodistas.com), en honor a la novela del mismo nombre por García Márquez. Logramos publicar 80 números y la página ha tenido millones de lectores por todo el mundo. 

El primer artículo que escribió Enrique para La Hojarasca en el Número 1 de nuestra publicación fue acerca de la escritora francesa Françoise Sagan, fallecida ese mismo año, en 2004. El artículo se titulaba “Una cierta tristeza”, y estas fueron las sentidas palabras con las que empezaba Enrique el artículo sobre Françoise Sagan.

“Ha muerto Françoise Quoirez. Si solo se tratara de Françoise Quoirez, nos limitaríamos a decir “Que descanse en paz y que la tierra le sea leve”; pero Françoise Quoirez era apenas un nombre detrás de un seudónimo. Y no cualquier seudónimo. Françoise Sagan, que cambió su apellido original por el de la princesa Sagan, uno de los personajes más atractivos de En busca del tiempo Perdido, la novela inmortal de Marcel Proust.

“Mucho habrá que decir sobre Françoise Sagan. Por ahora, para empezar, diremos que de la enorme celebridad que alcanzó en los años cincuenta y sesenta, le quedaba muy poca a la hora de su muerte. Lo cual no importa. Al fin y al cabo, quien ha muerto ha sido Françoise Quoirez, pues personas como Françoise Sagan no pueden morir jamás. La inmortalidad es su destino”.

Igualmente, la inmortalidad es el destino del maestro Enrique Santos Molano, su espíritu sigue vivo en cada palabra, en cada frase, en cada novela de su grandiosa obra.

¿Por qué escribió Enrique precisamente un artículo sobre el fallecimiento de Françoise Sagan? Con su gran ojo de literato y crítico, Enrique había identificado el inmenso valor literario de la obra de aquella joven que a los 18 años, en 1954, había publicado la exitosa novela “Buenos días, tristeza”. Esa novela había causado una verdadera revolución en la literatura francesa ya que captaba la voz de toda una generación desilusionada por la guerra y además desafiaba todas las convenciones

literarias y sociales de la época, convirtiéndose de inmediato en un ícono cultural y un referente de la modernidad francesa. 

El título mismo de la novela de Francois Sagan estaba sacado del poema de Paul Eluard, “Apenas desfigurada” que la Sagan transcribió al principio de su novela y que comienza así:

Adiós, tristeza

Buenos días, tristeza

Grabada estás en las líneas del techo

Grabada en los ojos que yo amo

Enrique, al igual que Françoise Sagan lo hiciera en Francia, demostró que se podía escribir sobre temas relevantes utilizando nuevas técnicas y formas de narrar, definiendo como la Sagan una nueva época y una nueva forma de narrar para Colombia.

Enrique despertó en todos sus lectores un nuevo interés por la historia, pero la historia vista como un ser vivo, no como una letra muerta, oculta tras la carátula de un libro. Su obra a la vez que recreaba y creaba la historia, nos metía en la misma y nos hacía vivir los triunfos y cuitas de los personajes. Al humanizar la historia a través de lo cotidiano, nuestro querido maestro Enrique lograba lo imposible, comunicar la historia con palabras de una forma casi cinematográfica con sus descripciones vívidas, con sus diálogos realistas, con sus análisis profundos de una realidad que para muchos había sido hasta entonces elusiva.

En este punto, podemos decir sin temor a equivocarnos que gracias a la obra del maestro Santos Molano, hoy Antonio Nariño está en el pedestal que se merece en la historia, no solo como Precursor de la Independencia de Colombia, sino además como Libertador de nuestra Patria.

Nuestro querido amigo, maestro, periodista, investigador, novelista, Enrique Santos Molano, a pesar de que escribió una gran obra histórica no quería que lo llamaran “historiador”, ya que su obra trascendía lo que fuera la historia de un gran personaje como Antonio Nariño, o la del país mismo, y  en la mejor tradición de los grandes escritores contemporáneos, Enrique no solo captaba la historia desde múltiples ángulos con su pluma mágica, sino toda el alma de un pueblo, la época, las costumbres, el léxico, las relaciones personales, la psicología de los personajes en lo que podríamos resumir en dos palabras, el maestro Enrique Santos Molano captaba la CONCIENCIA HISTÓRICA y él era a su vez la CONCIENCIA HISTÓRICA de un pueblo, y por ende, forjador de la identidad nacional.

La memoria histórica de Colombia ha sido borrada, confundida y adulterada en muchas ocasiones. En un país donde la violencia y el conflicto han marcado profundamente su historia, el maestro Enrique Santos Molano jugó un papel crucial en la preservación y clarificación de la verdad histórica.

Un escritor como el maestro Enrique Santos Molano no solo documentaba eventos, sino que también interpretaba y contextualizaba la historia, ofreciendo una narrativa que puede servir de guía y aprendizaje para las generaciones presentes y futuras. Su trabajo como biógrafo de Antonio Nariño, a quien destacó como un verdadero Libertador de Colombia, es un ejemplo claro de cómo un escritor e investigador puede no solamente reivindicar figuras históricas, sino además difundir su pensamiento y obra, que en últimas circunstancias serían factores definitivos para la libertad de la Patria.

En un país donde la memoria colectiva a menudo se ve distorsionada por intereses políticos o ideológicos, la labor de un investigador de la historia como el maestro Enrique fue verdaderamente esencial para mantener viva la conciencia histórica. Su dedicación a la verdad y a la justicia histórica no solo honraba a los héroes del pasado, sino que también fortalecía la identidad nacional y la comprensión de nuestro propio legado.

Ahora, que nuestro querido maestro, hermano y amigo, Enrique Santos Molano ha partido sin haberse ido, pues vive en nosotros, es importante que sigamos adelante con su legado, que sus libros se difundan como fuego por la pradera, iluminando conciencias y corazones, que su mensaje poético, político y humanista forme parte de la conciencia nacional y que Enrique sea reconocido al igual que Nariño, como un precursor y libertador de la historia refundida en la niebla del tiempo y como el creador de una conciencia nacional, de una identidad libertaria basada en los mismos principios que un día inspiraran a Nariño a soñar con una Patria libre y que inspiraron al maestro Enrique para ver la importancia de su legado, y en una fusión de espíritus ser la voz de Antonio Nariño y de todo un pueblo ansioso de conocer su verdadera historia, para definir así con conciencia su presente y su futuro.

Y, con estas frases, terminó el maestro Enrique Santos Molano su artículo sobre Françoise Sagan para La Hojarasca, palabras que podrían aplicar a él también:

“Que descanse en paz Françoise Quoirez; Françoise Sagan, en cuyos ojos reposó siempre una cierta tristeza, no tiene derecho a descansar en paz. Sobre su nombre no caerá en el olvido ruin con que tratarán de sepultarlo quienes fueron víctimas de su crítica rebelde, inteligente y honrada. Sus grandes novelas no lo permitirán”.

Y, parafraseando las palabras de nuestro querido maestro, hermano y amigo Enrique Santos Molano, podríamos decir sobre él:

“Que descanse en paz Enrique Santos Molano, ya que a través de sus ojos vimos nuestra verdadera historia, pero su obra no tiene derecho a descansar en paz. Sobre su nombre no caerá el olvido ya que su crítica siempre fue rebelde, inteligente y honrada. Sus grandes novelas no lo permitirán”.

Y para concluir, la letra del poema que he musicalizado, en homenaje a nuestro querido Maestro y hermano, Enrique Santos Molano:

Querido hermano Enrique

te fuiste sin haber partido

tu navío de letras y conciencia

navega río abajo y cielo arriba

con la ciencia y paciencia

con que armabas un libro

un personaje, un mundo,

un sueño profundo

Te veo escribiendo un nuevo libro

entre el cielo y las estrellas

donde ya no existen los misterios

porque descifraste de esta vida

lo bueno y lo hermoso, lo falso y lo feo

Querido hermano Enrique

te fuiste sin haber partido

nos dejaste un legado

como el torrente de un río

regando de sabiduría

mentes y desiertos

con furor bravío

En todas tus letras

se siente tu presencia

y en cada vacío

nos duele tu ausencia

Hoy estarías en este mismo sitio

con tu voz calmada y tu pelo cano

llenando la sala de humor, de recuerdos

trastocando el frío en ardiente verano

En todas tus letras

se siente tu presencia

y en cada vacío

nos duele tu ausencia

Eras como el Corazón del poeta

un misterio para descifrar

una canción para cantar

un amigo para soñar

Querido hermano Enrique

te fuiste sin haber partido

sabemos que seguimos juntos

en la distancia y el misterio

para siempre unidos,

Unidos.

A la canción…

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *