{"id":1001,"date":"2022-10-12T18:35:44","date_gmt":"2022-10-12T18:35:44","guid":{"rendered":"http:\/\/escritoresyperiodistas.online\/?p=1001"},"modified":"2022-10-12T18:35:46","modified_gmt":"2022-10-12T18:35:46","slug":"cristobal-colon-retrato-de-un-genocida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/escritoresyperiodistas.online\/index.php\/2022\/10\/12\/cristobal-colon-retrato-de-un-genocida\/","title":{"rendered":"Crist\u00f3bal Col\u00f3n: Retrato de un genocida"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"226\" height=\"300\" src=\"https:\/\/escritoresyperiodistas.online\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/img_2084-226x300.jpg\" class=\"wp-image-1000\" srcset=\"https:\/\/escritoresyperiodistas.online\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/img_2084-226x300.jpg 226w, https:\/\/escritoresyperiodistas.online\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/img_2084.jpg 334w\" sizes=\"auto, (max-width: 226px) 100vw, 226px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><em><strong>Howard Zinn,<\/strong>&nbsp;autor del texto que reproducimos es un c\u00e9lebre historiador &nbsp;estadounidense que ha publicado&nbsp;m\u00e1s de 20 libros sobre esa materia. Nacido en&nbsp;<strong>Brooklyn,&nbsp;<\/strong>en 1922, falleci\u00f3 en &nbsp;<strong>California&nbsp;<\/strong>en el a\u00f1o 2010, a los 87 a\u00f1os.&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>&nbsp; &nbsp; &nbsp;Desde la d\u00e9cada de 1960,&nbsp;<strong>Zinn&nbsp;<\/strong>fue un aut\u00e9ntico referente &nbsp;en su pa\u00eds &nbsp;en la lucha por los&nbsp;<strong>derechos civiles<\/strong>&nbsp;y el&nbsp;<strong>movimiento antib\u00e9lico<\/strong>. &nbsp;Entre sus libros m\u00e1s conocidos en el exterior, &nbsp;se encuentra &#8220;<strong>A People&#8217;s History of the United States&#8221;,&nbsp;<\/strong>editada en castellano bajo&nbsp;el t\u00edtulo de&nbsp;&nbsp;<strong>&#8220;La otra historia de los Estados Unidos&#8221;.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>POR HOWARD ZINN<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;Los hombres y las mujeres&nbsp;<strong>arawak<\/strong>, desnudos, morenos y presos de la perplejidad, emergieron de sus poblados hacia las playas de la isla y se adentraron en las aguas para ver m\u00e1s de cerca el extra\u00f1o barco.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; Cuando<strong>&nbsp;Col\u00f3n&nbsp;<\/strong>y sus marineros desembarcaron portando espadas y hablando de forma rara, los nativos&nbsp;<strong>arawak&nbsp;<\/strong>corrieron a darles la bienvenida, a llevarles alimentos, agua y obsequios.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp;<em>&nbsp;&#8220;Nos trajeron loros y bolas de algod\u00f3n, &#8211;&nbsp;<\/em>escribi\u00f3<strong>Col\u00f3n<\/strong>&nbsp;en su diario&nbsp;<em>&#8211; langas y muchas otras cosas m\u00e1s que&nbsp;<strong>cambiaron por cuentas cascabeles de halc\u00f3n.<\/strong>&nbsp;No tuvieron ning\u00fan inconveniente en darnos todo lo que pose\u00edan&#8230; Eran de fuerte constituci\u00f3n, con cuerpos bien hechos&#8221; hermosos rasgos&#8230; Al ense\u00f1arles una espada, la cogieron por la hoja y se cortaron al no saber lo que era. Con cincuenta hombres los subyugar\u00edamos a todos, con ellos har\u00edamos lo que quisi\u00e9ramos&#8221;<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Estos&nbsp;<strong>arawaks<\/strong>&nbsp;de las&nbsp;<strong>Islas Antillas&nbsp;<\/strong>se parec\u00edan mucho a los ind\u00edgenas del continente, que eran extraordinarios &#8211; as\u00ed los calificar\u00edan repetidamente los observadores europeos-&nbsp;por su hospitalidad, su entrega a la hora de compartir. Estos rasgos no estaban precisamente en auge en la Europa renacentista, dominada &nbsp;por la religi\u00f3n de los Papas, el gobierno de los reyes y la obsesi\u00f3n por el dinero que caracterizaba la civilizaci\u00f3n occidental y su primer emisario a las<strong>&nbsp;Am\u00e9ricas<\/strong>,&nbsp;<strong>Crist\u00f3bal Col\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>ENFEBRECIDO POR EL ORO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;La cuesti\u00f3n que m\u00e1s acuciaba a&nbsp;<strong>Col\u00f3n&nbsp;<\/strong>era:&nbsp;<strong><em>\u00bfd\u00f3nde est\u00e1 el oro?<\/em><\/strong>Hab\u00eda convencido a los reyes de&nbsp;<strong>Espa\u00f1a&nbsp;<\/strong>a que financiaran su expedici\u00f3n a esas tierras. Esperaba que al otro lado del<strong>&nbsp;Atl\u00e1ntico<\/strong>&nbsp;-en las&nbsp;<strong><em>&#8220;Indias&#8221;<\/em><\/strong>&nbsp;y en&nbsp;<strong>Asia &#8211;<\/strong>&nbsp;habr\u00eda riquezas, oro y especias. Como otros ilustrados contempor\u00e1neos suyos, sab\u00eda que el mundo era esf\u00e9rico y que pod\u00eda navegar hacia el oeste para llegar al&nbsp;<strong>Extremo Oriente.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<strong>Espa\u00f1a<\/strong>&nbsp;acababa de unificarse formando uno de los nuevos&nbsp;<strong>Estado-naci\u00f3n<\/strong>&nbsp;modernos, como<strong>&nbsp;Francia, Inglaterra y Portugal.&nbsp;<\/strong>Su poblaci\u00f3n, mayormente compuesta por&nbsp;<strong>campesinos<\/strong>, trabajaba para la&nbsp;<strong>nobleza<\/strong>, que representaba el&nbsp;<strong>2% de la poblaci\u00f3n<\/strong>, siendo \u00e9stos los propietarios del 95% de la tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;<strong>Espa\u00f1a&nbsp;<\/strong>se hab\u00eda comprometido con la<strong>&nbsp;Iglesia Cat\u00f3lica,<\/strong>&nbsp;hab\u00eda expulsado a todos los jud\u00edos y ahuyentado a los musulmanes. Como otros estados del mundo moderno,<strong>&nbsp;Espa\u00f1a buscaba oro<\/strong>, material que se estaba convirtiendo en la nueva medida de la riqueza, con m\u00e1s utilidad que la tierra porque todo lo pod\u00eda comprar.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Hab\u00eda oro en<strong>&nbsp;Asia<\/strong>, o as\u00ed se pensaba, y ciertamente hab\u00eda seda y especias, porque hac\u00eda unos siglos,&nbsp;<strong>Marco Polo<\/strong>&nbsp;y otros hab\u00edan tra\u00eddo cosas maravillosas de sus expediciones por tierra. Al haber conquistado los turcos&nbsp;<strong>Constantinopla<\/strong>&nbsp;y el&nbsp;<strong>Mediterr\u00e1neo oriental<\/strong>, y al estar las rutas terrestres a Asia en su poder, hac\u00eda falta una ruta mar\u00edtima. Espa\u00f1a decidi\u00f3 jugar la carta de una larga expedici\u00f3n a trav\u00e9s de un oc\u00e9ano desconocido. El objetivo era claro:<strong>&nbsp;obtener esclavos y oro.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>EL NEGOCIO DEL&nbsp;<em>&#8220;DESCUBRIMIENTO&#8221;<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;A cambio de la aportaci\u00f3n de oro y especias, a&nbsp;<strong>Col\u00f3n<\/strong>&nbsp;le prometieron el&nbsp;<strong>10% de los beneficios<\/strong>, el puesto de&nbsp;<strong>gobernador de las tierras descubiertas,<\/strong>&nbsp;adem\u00e1s de&nbsp;<strong>la fama<\/strong>que conllevar\u00eda su nuevo t\u00edtulo:&nbsp;<strong><em>Almirante del Mar Oc\u00e9ano<\/em>.<\/strong>&nbsp;Era comerciante de la ciudad italiana de&nbsp;<strong>G\u00e9nova<\/strong>, tejedor eventual -hijo de un tejedor muy habilidoso-, y navegante experto.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Embarc\u00f3 con tres carabelas, la m\u00e1s grande de las cuales era la&nbsp;<strong>Santa Mar\u00eda<\/strong>, velero de unos treinta metros de largo, con una tripulaci\u00f3n de treinta y nueve personas.&nbsp;<strong>Col\u00f3n&nbsp;<\/strong>nunca hubiera llegado a<strong>&nbsp;Asia,<\/strong>&nbsp;que distaba miles de kil\u00f3metros m\u00e1s de lo que \u00e9l hab\u00eda calculado, imagin\u00e1ndose un mundo m\u00e1s peque\u00f1o. Al cubrir la cuarta parte de esa distancia dio con una tierra desconocida que no figuraba en mapa alguno y que estaba entre&nbsp;<strong>Europa y Asia<\/strong>: las<strong>Am\u00e9ricas.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Esto ocurri\u00f3 a principios de octubre de 1492, treinta y tres d\u00edas despu\u00e9s de que \u00e9l y su tripulaci\u00f3n hubieran zarpado de las&nbsp;<strong>Islas Canarias,<\/strong>&nbsp;en la costa atl\u00e1ntica de&nbsp;<strong>\u00c1frica<\/strong>. De repente vieron ramas flotando en el agua, p\u00e1jaros volando. Entonces, el d\u00eda&nbsp;<strong>12 de octubre<\/strong>, un marinero llamado<strong>Rodrigo&nbsp;<\/strong>vio la luna de la madrugada brillando en unas arenas blancas y dio la se\u00f1al de alarma. Eran las&nbsp;<strong>islas Antillas<\/strong>, en el&nbsp;<strong>Caribe.<\/strong>&nbsp;Se supon\u00eda que el primer hombre que viera tierra ten\u00eda que obtener una pensi\u00f3n vitalicia de&nbsp;<strong>10.000 maraved\u00edes<\/strong>, pero&nbsp;<strong>Rodrigo nunca la recibi\u00f3<\/strong>.&nbsp;<strong>Col\u00f3n<\/strong>dijo que \u00e9l hab\u00eda visto una luz la noche anterior y&nbsp;<strong>fue \u00e9l quien recibi\u00f3 la recompensa.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Cuando se acercaron a tierra, los indios<strong>&nbsp;arawak&nbsp;<\/strong>les dieron la bienvenida nadando hacia los buques para recibirles. Los&nbsp;<strong>arawak<\/strong>viv\u00edan en peque\u00f1os&nbsp;<strong>pueblos comunales,<\/strong>&nbsp;y ten\u00edan una agricultura basada en el&nbsp;<strong>ma\u00edz,<\/strong>&nbsp;las&nbsp;<strong>batatas<\/strong>&nbsp;y la<strong>&nbsp;yuca.<\/strong>&nbsp;Sab\u00edan&nbsp;<strong>tejer e hilar,<\/strong>&nbsp;pero no ten\u00edan ni caballos ni animales de labranza. No ten\u00edan hierro, pero llevaban diminutos&nbsp;<strong>ornamentos de oro<\/strong>&nbsp;en las orejas. Este hecho iba a traer&nbsp;<strong>dram\u00e1ticas consecuencias:<\/strong>&nbsp;<strong>Col\u00f3n<\/strong>&nbsp;apres\u00f3 a varios de ellos y les hizo embarcar, insistiendo en que le guiaran hasta el origen del oro. Luego naveg\u00f3 a la que hoy conocemos como&nbsp;<strong>isla de Cuba,<\/strong>&nbsp;y luego a la&nbsp;<strong>Hispaniola<\/strong>&nbsp;-la isla que hoy se compone de&nbsp;<strong>Hait\u00ed y la Rep\u00fablica Dominicana<\/strong>-. All\u00ed, los destellos de oro visibles en los r\u00edos y la m\u00e1scara de oro que un jefe ind\u00edgena local ofreci\u00f3 a&nbsp;<strong>Col\u00f3n<\/strong>provocaron<strong>&nbsp;visiones delirantes de oro sin fin.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>LA PRIMERA BASE MILITAR EUROPEA EN AM\u00c9RICA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>      En<strong> Hispaniola<\/strong>,<strong> Col\u00f3 construy\u00f3<\/strong> un fuerte con la madera de la <strong>Santa Mar\u00eda,<\/strong> que hab\u00eda embarrancado. Fue <strong>la primera base militar europea en el hemisferio occidental.<\/strong> Lo llam\u00f3 <strong>Navidad,<\/strong> y all\u00ed dej\u00f3 a treinta y nueve miembros de su tripulaci\u00f3n con instrucciones de <strong>encontrar y almacenar oro<\/strong>. Apres\u00f3 a m\u00e1s ind\u00edgenas y los embarc\u00f3 en las dos naves que le quedaban. En un lugar de la isla se enzarz\u00f3 en una lucha con unos ind\u00edgenas que <strong>se negaron a suministrarles la cantidad de arcos y flechas q<\/strong>ue \u00e9l y sus hombres deseaban. Dos fueron atravesados con las espadas y murieron desangrados. Entonces <strong>la Ni\u00f1a<\/strong> y <strong>la Pinta<\/strong> embarcaron rumbo a las<strong> Azores<\/strong> y a <strong>Espa\u00f1a<\/strong>. Cuando el tiempo enfri\u00f3, algunos de los prisioneros ind\u00edgenas  fueron muriendo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp;El informe de&nbsp;<strong>Col\u00f3n&nbsp;<\/strong>a la&nbsp;<strong>Corte de Madrid&nbsp;<\/strong>era extravagante. Insisti\u00f3 en el hecho de que hab\u00eda llegado a&nbsp;<strong>Asia &#8211;<\/strong>se refer\u00eda a&nbsp;<strong>Cuba<\/strong>&#8211;&nbsp;y a una isla de la costa china (<strong>Hispaniola<\/strong>).<\/p>\n\n\n\n<p><em>&nbsp; &nbsp; &#8220;<strong>Hispaniola&nbsp;<\/strong>es un milagro. Monta\u00f1as y colinas, llanuras y pasturas, son tan f\u00e9rtiles como hermosas&#8230; los puertos naturales son incre\u00edblemente buenos y hay muchos r\u00edos anchos, la mayor\u00eda de los cuales contienen oro&#8230; Hay muchas especias, y nueve grandes minas de &nbsp;otros metales&#8230;&#8221;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Los ind\u00edgenas, seg\u00fan el informe de&nbsp;<strong>Col\u00f3n<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p><em>&nbsp; &nbsp;&#8220;son tan ingenuos,&nbsp;generosos con sus posesiones que nadie que no les hubiera visto se lo creer\u00eda&#8221;.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp;Concluy\u00f3 su informe con una petici\u00f3n de ayuda a Sus Majestades, y ofreci\u00f3 que, a cambio, en su siguiente viaje, les traer\u00eda&nbsp;<strong><em>&#8220;cuanto oro necesitasen&#8230; y cuantos esclavos pidiesen<\/em><\/strong>&#8220;. Se prodig\u00f3 en expresiones de tipo religioso:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>&nbsp; &nbsp; &#8220;Es as\u00ed que el Dios eterno, Nuestro Se\u00f1or, da victoria a los que siguen Su camino frente a lo que aparenta ser imposible&#8221;.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>FRACASO DE LA RESISTENCIA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Lo<strong>s arawaks&nbsp;<\/strong>intentaron reunir un<em><strong>&nbsp;ej\u00e9rcito de resistencia<\/strong>,<\/em>&nbsp;pero se enfrentaban a espa\u00f1oles que ten\u00edan&nbsp;<strong>armadura, mosquetes, espadas y caballos.<\/strong>&nbsp;Cuando los espa\u00f1oles hac\u00edan prisioneros,<strong>&nbsp;los ahorcaban<\/strong>&nbsp;o l<strong>os quemaban<\/strong>&nbsp;en la hoguera. Entre los<strong>&nbsp;arawaks&nbsp;<\/strong>empezaron los&nbsp;<strong>suicidios en masa<\/strong>con veneno de yuca. Mataban a los ni\u00f1os para que no cayeran en manos de los espa\u00f1oles. En dos a\u00f1os la mitad de los&nbsp;<strong>250.000 ind\u00edgenas de Hait\u00ed&nbsp;<\/strong>hab\u00edan muerto por asesinato, mutilaci\u00f3n o suicidio.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>TESTIMONIO DEL GENOCIDIO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;La principal fuente de informaci\u00f3n sobre lo que pas\u00f3 en las islas despu\u00e9s de la llegada de&nbsp;<strong>Col\u00f3n<\/strong>&nbsp;-y para muchos temas, la \u00fanica- es&nbsp;<strong>Bartolom\u00e9 de las Casas.<\/strong>&nbsp;De sacerdote joven hab\u00eda participado en la&nbsp;<strong>conquista de Cuba<\/strong>. Durante un tiempo fue el propietario de una hacienda donde trabajaban esclavos ind\u00edgenas, pero la abandon\u00f3 y se convirti\u00f3 en un vehemente cr\u00edtico de la crueldad espa\u00f1ola.<strong>&nbsp;Las Casas<\/strong>&nbsp;transcribi\u00f3&nbsp;<strong>el diario de Col\u00f3n<\/strong>&nbsp;y, a los cincuenta a\u00f1os, empez\u00f3 a escribir una&nbsp;<strong>Historia de las Indias e<\/strong>n varios vol\u00famenes.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;<strong>Las Casas<\/strong>&nbsp;habla del tratamiento de los ind\u00edgenas a manos de los espa\u00f1oles:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>&nbsp; &nbsp;&#8220;Testimonios interminables&#8230; dan fe del temperamento benigno y pac\u00edfico de los nativos&#8230; Pero fue nuestra labor la de exasperar, asolar, matar, mutilar y destrozar; \u00bfa qui\u00e9n puede extra\u00f1ar, pues si de vez en cuando intentaban matar a alguno de los nuestros?&#8230; El almirante, es verdad, fue tan ciego como los que le vinieron detr\u00e1s, &nbsp;y ten\u00eda tantas ansias de complacer al Rey que cometi\u00f3 cr\u00edmenes irreparables contra los ind\u00edgenas&#8230;&#8221;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>EP\u00cdLOGO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><br \/>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<br \/>&nbsp; &nbsp; &nbsp;El hecho de enfatizar el hero\u00edsmo de&nbsp;<strong>Col\u00f3n y<\/strong>&nbsp;sus sucesores como navegantes y descubridores y de quitar \u00e9nfasis al&nbsp;<strong>genocidio<\/strong>&nbsp;que provocaron no es una necesidad t\u00e9cnica sino una<strong>&nbsp;elecci\u00f3n ideol\u00f3gica<\/strong>. Sirve -se quiera o no- para<strong>&nbsp;justificar lo que pas\u00f3.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp;Lo que quiero resaltar aqu\u00ed no es el hecho de que debamos acusar, juzgar y condenar a&nbsp;<strong>Col\u00f3n<\/strong>&nbsp;<em>in absentia<\/em>, al contar la historia. Ya pas\u00f3 el tiempo de hacerlo; ser\u00eda<strong>&nbsp;un in\u00fatil ejercicio acad\u00e9mico de moral\u00edstica.<\/strong>&nbsp;Quiero hacer hincapi\u00e9 en que todav\u00eda nos acompa\u00f1a la costumbre de aceptar las atrocidades como&nbsp;<strong>el precio deplorable pero necesario&nbsp;<\/strong>que hay que pagar por el&nbsp;<em>progreso.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp;El tratamiento de los&nbsp;<em>h\u00e9roes<\/em>(<strong>Col\u00f3n<\/strong>) y sus v\u00edctimas (<strong>los arawaks<\/strong>), -la sumisa aceptaci\u00f3n de la conquista y el asesinato en el nombre del progreso-. es s\u00f3lo un aspecto de una postura ante la historia que explica el pasado&nbsp;<strong>desde el punto de vista de los gobernadores, los conquistadores, los diplom\u00e1ticos y los l\u00edderes<\/strong>. Es como si ellos -por ejemplo,&nbsp;<strong>Col\u00f3n<\/strong>&#8211; merecieran la aceptaci\u00f3n universal; como si ellos, &#8211; los&nbsp;<strong>Padres Fundadores, Jackson, Lincoln, Wilson, Roosevelt, Kennedy,<\/strong>&nbsp;los principales miembros del Congreso, los famosos jueces del&nbsp;<strong>Tribunal Supremo<\/strong>-, representaran a toda la naci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;No debemos aceptar la memoria de los estados como cosa propia. Las naciones no son comunidades y nunca lo fueron. La historia de cualquier pa\u00eds, si se presenta como si fuera la de&nbsp;<strong><em>una familia<\/em><\/strong>,&nbsp;<strong>disimula<\/strong>&nbsp;<strong>terribles conflictos de intereses<\/strong>&nbsp;(algo explosivo, casi siempre reprimido) entre&nbsp;<strong>conquistadores y conquistados, amos y esclavos, capitalistas y trabajadores, dominadores y dominados por razones de raza y sexo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>         Prefiero explicar la historia del descubrimiento de Am\u00e9rica <strong>desde el punto de vista de losarawaks<\/strong>; la de la Constituci\u00f3n, desde la posici\u00f3n de <strong>los esclavos<\/strong>; la de <strong>Andrew Jackson<\/strong>, tal como lo ver\u00edan los <strong><em>cherokees;<\/em><\/strong> la de la <strong>Guerra Civil<\/strong>, tal como la vieron los irlandeses de <strong>Nueva York;<\/strong> la de la <strong>Guerra de M\u00e9xico<\/strong>, desde el punto de vista de los desertores del ej\u00e9rcito de <strong>Scott;<\/strong> la de la eclosi\u00f3n del industrialismo, tal como lo vieron <strong>las j\u00f3venes obreras de las f\u00e1bricas textiles de Lowell<\/strong>; la de la <strong>Guerra Hispano-Estadounidense<\/strong> vista por los <strong>cubanos<\/strong>; la de la conquista de las <strong>Filipinas<\/strong> tal como la ver\u00edan los soldados negros de <strong>Luz\u00f3n<\/strong>; la de la <strong>Edad de Oro,<\/strong> tal como la vieron los agricultores sure\u00f1os; la de la 1<strong>Guerra Mundial, <\/strong>desde el punto de vista de<strong> los socialistas<\/strong>, y la de la Segunda vista por <strong>los pacifistas<\/strong>; la del <strong>New Deal de Roosevelt,<\/strong> tal como la vieron los <strong>negros de Harlem<\/strong>; la del <strong>Imperio Americano<\/strong> de posguerra, desde el punto de vista de <strong>los peones de Latinoam\u00e9rica.<\/strong> Y as\u00ed sucesivamente, dentro de los l\u00edmites que se le imponen a una sola persona, por mucho que \u00e9l o ella se esfuercen en <strong><em>&#8220;ver&#8221;<\/em> la historia desde otros puntos de vista.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Howard Zinn,&nbsp;autor del texto que reproducimos es un c\u00e9lebre historiador &nbsp;estadounidense que ha publicado&nbsp;m\u00e1s de 20 libros sobre esa materia. 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